miércoles, 14 de abril de 2010

Cuarto Domingo de Pascua

IGLESIA LUTERANA SALVADOREÑA

PROPIOS: PASCUA DE RESURRECCIÓN



ORACIÓN COLECTA

Dios de todo poder: tú llamaste de la muerte a nuestro Señor Jesús, el gran pastor de las ovejas. Envíanos como pastores a rescatar a los perdidos, a sanar a los heridos y a alimentarnos unos a otros con conocimiento y entendimiento, por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre.


LECTURAS

Hch. 9: 36-43
Salmo 23
Ap. 7: 9-17
Jn. 10: 22-30

Verso: El Señor es mi pastor; nada me faltará (v.1)


PREFACIO

En verdad, es digno justo y saludable que en todo tiempo y en todo lugar te demos gracia y alabanza, oh Señor, Padre santo, todopoderoso y eterno Dios. Pero aún más, debemos alabarte por la gloriosa resurrección de nuestro Señor; porque él es el verdadero Cordero Pascual que se entregó para quitar nuestro pecado, que muriendo, destruyó la muerte, y resucitando, nos ha traído a la vida eterna. Así pues, con la iglesia en la tierra y los coros celestiales alabamos tu nombre y nos unimos a su himno eterno:

O bién:
En verdad, es digno justo y saludable que en todo tiempo y en todo lugar te demos gracia y alabanza, oh Señor, porque con el poder de tu resurrección nos confirmaste que junto a ti nada ni nadie podrá destruir en nosotros la fe y la esperanza de vida de nuestra resurrección, y de ser partícipes de la promesa de tu reino: los cielos nuevos y la tierra nueva en donde mora la justicia. Por eso con tu iglesia de todos los tiempos y lugares, y al son de la música de nuestros pueblos alabamos para siempre tu glorioso nombre, cantando:


Color: blanco.

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